04 Feb RedBici y AMBE inauguran las sesiones comerciales 2026 con un análisis del presente y futuro de la bici pública en España
AMBE y Red Bici, con el apoyo de la Escuela de Movilidad Sostenible inauguran el ciclo de sesiones entre empresas y administraciones públicas con un debate entre los principales operadores del sector de bicicletas compartidas: «La bicicleta pública y compartida vive un momento de expansión en España, pero aún arrastra retos estructurales que marcarán su evolución en los próximos años», ha sido una de las conclusiones de la jornada.
El debate, moderado por Jesús Freire, secretario general de AMBE, reunió a representantes de Cooltra, Fifteen España, INURBA Mobility, Movus, Nextbike y Serveo, seis actores clave que operan algunos de los principales sistemas de bici pública del país. Freire agradeció la oportunidad de retomar la colaboración iniciada el año pasado con la RedBici en el marco de la Alianza del Sector de la Bicicleta, consolidando un nuevo espacio estable de diálogo y aprendizaje entre empresas y administraciones.
La conversación comenzó con una visión general del momento actual que vive la bicicleta compartida en España:
Para Alejandro Martín (INURBA Mobility), España se encuentra en “un punto de madurez» en cuanto a bicicleta compartida, sobre todo en las grandes ciudades «que hace solo unos años era impensable”. Según Martín, se observa “más seguridad, más estabilidad en los sistemas y una mayor integración en la movilidad urbana”, aunque recuerda que la implantación no es homogénea: “Estamos empezando a ver una verdadera madurez en los grandes sistemas de bici pública de España. Las ciudades grandes han alcanzado niveles altos de seguridad, estabilidad y uso, y eso demuestra que estos servicios están plenamente asentados. El reto sigue estando en las ciudades medianas y pequeñas: ahí cuesta más arrancar, pero el potencial de crecimiento es enorme. La bici es un modo muy competitivo y eficiente, y si se acompaña bien a los municipios, estos sistemas pueden consolidarse sin problema”.
Una evolución “lenta pero constante”, en palabras de Luis Ángel López (Movus), impulsada por la llegada de fondos europeos y la futura Ley de Movilidad. Sin embargo, asegura que la principal barrera no es tecnológica, sino cultural y administrativa: “La evolución ha sido lenta pero firme. Los fondos europeos y la futura Ley de Movilidad han animado a las administraciones a explorar la bici pública, y la tecnología ya no es una barrera: hoy la experiencia de usuario es excelente. El gran reto es la comunicación con los municipios, especialmente con los que se acercan por primera vez a estos modelos. Hace falta mucha pedagogía, explicar el retorno social, los beneficios para la población y cómo una infraestructura bien planteada transforma de verdad la movilidad local”.
Para Valentín Berthoux (Nextbike), el desafío pasa por mejorar la comunicación técnica con las administraciones públicas: “Lo más difícil ahora es trasladar correctamente nuestro conocimiento técnico a las administraciones. Sabemos cómo diseñar sistemas de bici pública que funcionan, pero no siempre conseguimos comunicarlo de manera que facilite la toma de decisiones. Si logramos explicar mejor las ventajas, los detalles técnicos y los requisitos reales, muchas ciudades avanzarían más rápido y con más seguridad”.
Desde Fifteen España, Artur Munne, destacó la consolidación del sector y el trabajo de operadores y ciudades, pero advirtió de un problema recurrente: “Nos encontramos en un punto donde el sector está muy consolidado y es justo reconocer el trabajo de ciudades y operadores. El siguiente paso es democratizar realmente estos sistemas y llevarlos a más municipios. Para eso es fundamental mejorar el acceso a la información sobre ayudas y convocatorias. A veces las administraciones no saben qué opciones tienen y eso genera bloqueos innecesarios. Si simplificamos ese acceso, veremos despegar a muchos más territorios”.
El representante de Cooltra, Camille Loth, identificó una clara dualidad en el mapa español: “España tiene sistemas de primer nivel en las grandes ciudades, comparables a los mejores de Europa. Pero convivimos con otra realidad: la de las ciudades medianas que no pueden asumir el coste de estos servicios sin apoyo externo. Esa es la gran brecha del sector. No es una cuestión de demanda —porque cuando hay un sistema, la ciudadanía lo usa—, sino de financiación y acompañamiento. Si conseguimos cubrir ese hueco, la expansión será mucho más equilibrada”.
Por su parte, Roger Junqueras (Serveo) subrayó el papel estructural que debe jugar la bicicleta en la movilidad urbana: “La bici pública ya no es una moda: ha venido para quedarse. El ciudadano quiere soluciones sostenibles y responde muy bien cuando el sistema está bien dimensionado. La bici es un modo transversal que une barrios, servicios e infraestructuras. El reto está en ayudar a las ciudades a diseñar sistemas proporcionados a su realidad, porque cuando se dimensionan bien desde el principio, funcionan desde el primer día
Tendencias 2026: estaciones virtuales, nuevos vehículos y electrificación generalizada
La conversación avanzó hacia las innovaciones que marcarán el próximo año. Entre las principales tendencias, los operadores señalaron:
- Estaciones virtuales e híbridas, que reducen la inversión inicial y facilitan la entrada a ciudades medianas.
- Nuevos vehículos, desde triciclos hasta cargo bikes, adaptados a perfiles familiares o de reparto.
- Optimización de los costes operativos, clave para que los sistemas sean sostenibles a largo plazo.
- Electrificación masiva de las flotas, ya casi un estándar en el sector.
- Alquileres de larga duración, habituales en Europa y cada vez más presentes en España.
- Más interés municipal, aunque aún con dificultades para coordinar sistemas entre municipios o gestionar ayudas.
- Integración con el turismo, con ciudades que buscan modelos de movilidad más sostenibles para visitantes.
- Pese a las diferencias entre territorios, todos los ponentes coincidieron en un punto: cuando la ciudadanía dispone de un buen sistema, lo usa, lo que confirma el valor social del servicio.
Un futuro marcado por la integración y la intermodalidad real
Mirando a medio plazo, las empresas coincidieron en que el futuro de la movilidad pasa por sistemas más inclusivos, capaces de ofrecer una gama amplia de vehículos adaptados a distintos perfiles, edades y necesidades. También señalaron la necesidad de avanzar hacia una integración total con otros modos de transporte, con modelos de billete único o completamente interoperables. Otro de los puntos clave fue la intermodalidad sin fricciones: un escenario en el que la bicicleta pública actúe como el eslabón que conecte estaciones, barrios y servicios públicos de manera natural y eficiente.
La conclusión compartida fue clara. La bici pública se encuentra en un punto de inflexión y tiene la capacidad de convertirse en un eje estructural de la movilidad urbana en España, siempre que administraciones y operadores avancen juntos en financiación, comunicación y medición de impacto.
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