17 Sep Infraestructura ciclista segura y una regulación clara para avanzar hacia una movilidad urbana calmada
AMBE ha participado en la mesa redonda ‘Impulsando la movilidad calmada’, celebrada en el marco de Greencities 2026, junto a AEDIVE y Human Mobility, para analizar los principales retos que afrontan las ciudades a la hora de avanzar hacia una movilidad más segura, ordenada y basada en la convivencia entre los diferentes modos de transporte.
La mesa, moderada por Trinidad Hernández, delegada de Movilidad del Ayuntamiento de Málaga, contó con la participación de María González, responsable de Comunicación de AMBE, María Romera Martínez, directora de Regulación y Asuntos Públicos de AEDIVE, y Pedro Díez del Río, director de Regulación y Asuntos Públicos de Human Mobility.
Durante el encuentro, AMBE puso el foco en el papel de la bicicleta como modo de movilidad cotidiano, activo y saludable, así como en la necesidad de que las ciudades cuenten con una infraestructura ciclista segura, continua y adecuadamente conectada.
Los ponentes destacaron la relación directa entre el calmado del tráfico y el crecimiento del uso de la bicicleta. La reducción de las velocidades y la creación de entornos urbanos más seguros favorecen la convivencia entre los diferentes modos de transporte y facilitan que más ciudadanos puedan incorporar la bicicleta a sus desplazamientos habituales.
La reforma del Reglamento General de Circulación, una oportunidad para reforzar la bicicleta
Uno de los principales asuntos abordados durante la mesa fue la reforma del Reglamento General de Circulación, cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de octubre. AMBE destacó que los cambios introducen nuevas reglas de circulación en calzada que afectan directamente a la bicicleta y refuerzan su consideración como medio de movilidad urbana.
La asociación incidió también en la importancia de que las nuevas disposiciones tengan su correspondiente aplicación en el ámbito municipal, mediante la adaptación de las ordenanzas y de la señalización, y subrayó la necesidad de proteger y garantizar el correcto funcionamiento de la infraestructura ciclista.
En este sentido, AMBE defendió la necesidad de que la regulación estatal y la ordenación municipal avancen de forma coordinada, evitando diferencias que puedan generar inseguridad o confusión entre los usuarios.
Nuevos vehículos eléctricos ligeros y nuevas necesidades de movilidad
La aparición y expansión de nuevos vehículos eléctricos ligeros fue otro de los asuntos abordados durante la jornada. Desde AMBE se puso de manifiesto que la incorporación de estos vehículos puede facilitar el acceso a la movilidad eléctrica a perfiles de usuarios cada vez más diversos, además de responder a diferentes necesidades de desplazamiento cotidiano.
No obstante, se destacó la importancia de disponer de una infraestructura adecuada, capaz de acompañar el crecimiento y la diversificación de los modos de movilidad ligera y favorecer una convivencia segura en el espacio urbano, sin que se den situaciones como el uso de los carriles bicis por parte de vehículos ciclomotores eléctricos o similares.
La mesa permitió también abordar las posibilidades de la movilidad eléctrica ligera para los desplazamientos cotidianos, los servicios urbanos y la distribución urbana de mercancías, así como la necesidad de avanzar hacia una regulación clara y coordinada.
Una red ciclista segura y continua como reto para las ciudades
En el ámbito de las políticas municipales, AMBE señaló como una de las claves para avanzar hacia una movilidad calmada la creación de una red ciclista segura y continua, integrada adecuadamente en el diseño urbano.La infraestructura, junto con la convivencia en la calzada y el calmado del tráfico, constituye un elemento fundamental para generar las condiciones necesarias para que la bicicleta pueda seguir creciendo como alternativa real para los desplazamientos urbanos.
Como conclusión, AMBE situó entre las prioridades de los próximos meses la aplicación de la reforma del Reglamento General de Circulación y la consolidación de una infraestructura ciclista segura, dos elementos estrechamente vinculados a la mejora de la seguridad y al impulso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano.
La mesa redonda puso de manifiesto la necesidad de seguir trabajando en una regulación clara y proporcionada, en la protección del espacio peatonal y en una mayor coordinación entre las administraciones y los diferentes sectores vinculados a la movilidad urbana.