“La especialización, la apuesta por los datos y la capacidad de adaptación serán claves”

Como responsable de Datos  de AMBE y autor del Informe del Sector de la Bicicleta 2025, Javier López analiza un año marcado por la estabilización de las ventas, la consolidación de la bicicleta eléctrica y la adaptación del sector tras varios ejercicios de fuertes ajustes. Con una visión panorámica de la evolución del mercado y del comportamiento del consumidor, aporta las claves de lo que está ocurriendo y las tendencias que marcarán los próximos meses.

¿Cuál es el principal balance que haces de los datos del informe de este año?

Lo más relevante es que estamos ante un sector maduro que, después de años de grandes cambios y ajustes, empieza a mostrar estabilidad. Los ajustes en ventas y facturación se redujeron con respecto a los últimos años y eso indica que las empresas están entendiendo qué está ocurriendo y cómo se comporta el consumidor. Todo apunta a que entramos en una senda de equilibrio y esperemos que también de crecimiento a corto plazo.

¿Cómo explicas el volumen tan elevado de bicicletas vendidas este año?

Venimos de unos años en los que el stock estaba por encima de lo deseado y eso llevó a las empresas a promocionar más el producto. El consumidor lo ha aprovechado: ha sido un año muy propicio para comprar. Además, muchos de los nuevos ciclistas que surgieron durante la pandemia están ahora en su ciclo natural de renovación —tras cinco o seis años— y buscan subir de nivel o probar en otras modalidades, como puedan serlo el gravel o las bicicletas eléctricas.

¿Qué lectura haces del comportamiento de las ventas de bicicletas eléctricas? ¿Estamos ante un crecimiento sólido?

Sí, pero con matices. La luz está en un incremento de unas 40.000 unidades y en una clara democratización de precios que facilita el acceso a más usuarios. La sombra está en que el crecimiento se concentra sobre todo en la montaña, mientras que la bicicleta eléctrica urbana baja en ventas. Aquí debemos cuestionarnos si contamos con infraestructuras suficientes, si el usuario se siente seguro ante el riesgo de robo o si ha influido la espera por ayudas públicas que finalmente no llegaron.

El informe señala que los puntos de venta se mantienen estables. ¿Qué nos dice esto sobre el estado del sector?

Para mí es una excelente noticia, porque significa que se mantiene el empleo y que la red comercial está sabiendo adaptarse. Las tiendas de hoy no son las de hace diez años: hay especialización, desde talleres puros hasta tiendas de alquiler o negocios centrados en urbanas, plegables y eléctricas. Esa capacidad de especialización es una fortaleza real del sector y es la que hace que se mantengan estables los puntos de venta.

Ya en 2026 habéis empezado a medir el pulso del sector con un barómetro. ¿Qué nos está dejando esta nueva herramienta?

El inicio de año no ha sido bueno en ventas, con cifras por debajo del año pasado debido en buena parte a un clima complicado, con mucha agua y nieve. Pero la mayoría de empresas espera crecer a lo largo del año y romper la tendencia de ejercicios anteriores. El stock, además, se está estabilizando: el 90% afirma que se mantiene o incluso disminuye, lo cual por fin acerca la oferta y la demanda. La rentabilidad también se sostiene, algo muy positivo tras varios años de ajustes. Eso sí, en eléctricas hemos arrancado más lento y cualquier ayuda rápida sería muy bien recibida.

Para cerrar, ¿qué mensaje lanzarías a las tiendas y empresas del sector de cara a los próximos meses?

Que se diferencien. No existe una fórmula única, pero sí una certeza: hay que escuchar a los equipos, cuidar al consumidor y ofrecerle algo atractivo. Bicicletas se van a seguir vendiendo muchas, pero el valor añadido lo marca cada empresa. La especialización, la apuesta por los datos y la capacidad de adaptación serán claves en esta nueva etapa de estabilidad.

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